Ramadán

Hola amigos, familia, y lectores en general

En esta ocasión les escribo en pleno ramadán, aquí en Riyadh. Hace ya muchos meses desde mi último artículo publicado en el blog y me gustaría disculparme por haber dejado tan abandonado mi blog. En esta ocasión no tengo excusas, pues no puedo decir que he estado tremendamente ocupado los últimos meses, aunque si han habido bastantes proyectos y aventuras de por medio.

Empiezo por contarles que es ramadán por acá. Para los que leyeron mi blog hace un año, recordarán que el ramadán es el mes religioso de ayuno en el Islam. Se dice que fue en este mes cuando el profeta Mohammed (la paz sea con él) empezó a recibir los versos del Corán redactados a él durante sueños directamente por Dios. Es por eso que los musulmanes consideran este mes un mes sagrado, durante el cual ayunan desde la madrugada hasta que se pone el sol. El ayuno consiste en no introducir substancia alguna a su cuerpo durante este periodo del día, por 28 días (no fumar, no alimentos ni bebidas, no sexo, etc.).

El ramadán es un mes de alegría en el mundo islámico, pues si bien los musulmanes sufren durante el ayuno, también disfrutan de las reuniones familiares y con amigos que se organizan prácticamente todos los días para el iftar o el sohour. Iftar es el rompimiento del ayuno (cuando se pone el sol), y consiste en comer algunos dátiles, yogures, agua, jugos, etc. (alimentos ligeros para el estómago pero con muchos carbohidratos), y el souhour es la última comida del día (más bien de la noche) más o menos por ahí de las doce de la noche o una de la mañana, preparándose para aguantar el ayuno del día siguiente.

Durante el ramadán, es recomendable leer todo el Corán cuando menos dos veces. Los musulmanes escuchan recitales del Corán durante su día a día. El rezo de la noche (recordar que hay 5 rezos diarios en el Islám), isha’a, es más largo de lo normal.

Como consejos prácticos para la gente que piense en venir a vivir a Arabia Saudita (o a países musulmanes con un estricto seguimiento de los mandatos islámicos) les comparto los siguientes:

1. Ser “religiosamente correcto” (similar a políticamente correcto). Es importante recordar que la población local esta pasando por un sacrificio duro durante un mes, y se recomienda tener discreción con respecto a todos los temas relacionados con su ayuno (sexo, diversión, música, comida, cigarro, etc.)

2. Evitar comer en público. En Arabia Saudita es una ofensa grave el comer en algún lugar público durante el día. Inclusive en el ambiente de trabajo, se recomienda no ingerir líquidos ni alimentos al menos que sea en el área de cafetería/cocina, en la oficina de uno (en caso de que esta sea un espacio cerrado), o en el baño.

3. Planear con anticipación la alimentación de uno. Es importante tener en mente que en Arabia Saudita todos los restaurantes están cerrados durante el día (los supermercados están abiertos), e incluso en países como Emiratos Árabes Unidos es casi imposible encontrar un restaurante abierto durante el día (sólo contados hoteles cinco estrellas). Es importante tener con uno algunas barras de granola, frutas, y botellas de agua para poder comer en caso de no resistir el ayuno.

4. Tratar de experimentar el ramadán. Finalmente, si uno va a pasar tiempo en un país islámico durante el ramadán es buena idea tratar de experimentarlo y ayunar un par de días (para lograr empatía con los hermanos musulmanes). Alerta: una vez que se pueda romper el ayuno (al escuchar el llamado al rezo de magreb) no es recomendable comer demasiado rápido; más bien hay que ser pausado en romper el rezo. Usualmente una sopa caliente es buena forma de preparar el estómago para la cena.

Espero que esta información sea de utilidad y que tengan la oportunidad de experimentar el ramadán, tanto el ayuno como las agradables reuniones de iftar y sohour que se organizan para celebrar.

Un poco sobre mi…

Ahora bien, actualizándolos sobre mi vida, les cuento que los viajan siguen siendo la constante de los últimos meses. A finales de mayo me visitaron mis padres, y tuve la oportunidad de viajar a Beirut con ellos y pasar unos días en Abu Dhabi y Dubai a principio de junio. Después, a principios de julio visité Turquía (Istanbul) y luego Egipto (Cairo), ambos países por primera vez en mi vida. Estos viajes fueron viajes de trabajo, por lo que si bien pude hacer un poco de turismo, tengo que volver para visitar estos países como se merecen.

A finales de julio fui a México para asistir a un evento familiar en Michoacán, y también para estar con mis hermanos gemelos el día de su cumpleaños número 21. Adicional a estos viajes, los rutinarios viajes de fin de semana a Dubai han continuado, y a final de ramadán tengo planeado pasar unos días en Singapur, visitando amigos, mi alma Mater del MBA, y algunos de los lugares que frecuentaba cuando viví ahí en 2009 (excepto la estación de policía). Estoy muy emocionado por volver a Singapur.

En el trabajo las cosas han marchado bien, los retos no dejan de ser muy pesados y difíciles, pero los logros traen consigo satisfacciones y aprendizajes, al igual que los tropiezos. Sin embargo, trabajar en Arabia Saudita es pesado y frustrante, pues es un país con serias dificultades culturales cuando se trata de tratare de hacer que un ambiente productivo “occidental” funcione en este país. Mi educación 100% occidental y mi formación profesional al estilo imperio (USA) hace que muchas veces me encuentre frustrado o desencantado con la manera en que muchas cosas funcionan por acá. Sin embargo, debo confesar que he mejorado bastante en cuanto a mi manejo de la frustración y manejo de expectativas.

Estaré buscando un nuevo proyecto hacia final del 2011. Es posible que para el 2012 ya no encuentre en Arabia Saudita, así es que espero poder escribir más activamente durante lo que queda del año para dejar un buen legado de anécdotas, consejos, y experiencias sobre este lugar. Tengo algunos amigos mexicanos viviendo por acá, a ver si alguno se anima a heredar mi blog el día que me vaya a otro país.

Ya pasaron más de dos años desde la primera vez que puse pie en Arabia Saudita. Recuerdo como si fuera sido ayer cuando tomé el vuelo de Singapore Airlines en Singapur con destino a Riyadh, parando en Dubai. Cuando el avión paró en el aeropuerto de Dubai estaba yo tremendamente impresionado por la modernidad y la magnitud colosal del aeropuerto, no podía creer que la humanidad hubiera logrado construir o siquiera concebir algo así… Sin embargo, cuando un par de horas más tarde aterricé en Riyadh, la impresión fue diametralmente opuesta. Lo que un día (hace casi treinta años) fue un aeropuerto imponente, moderno, en medio del desierto, hoy se asemeja a aterrizar en algún planeta desértico de Star Wars… He escuchado que las cortinas y tapetes del aeropuerto no han sido cambiadas en 30 años, y por algo no me asombra ni sorprende.

Ya dos años desde haber puesto pie en este país por primera vez, y 16 meses desde que decidí regresar (abril 2010). Los días se convierten en semanas, y cuando te das cuenta, las semanas se convirtieron en meses y años. Han sido meses muy interesantes, de mucho aprendizaje, y de mucho reto profesional y personal. Con todo y lo mucho que puedo llegar a quejarme, se que me sentiré nostálgico cuando llegue el día de dejar Arabia Saudita. De pronto me olvidaré del mal olor de los taxistas peshawaris y de la arrogancia de los agentes de migración, y pensaré en la shisha, en el mandi y kabsa, y extrañaré el tiempo libre de vivir en un lugar donde no existen muchas opciones de esparcimiento. Extrañaré todo el tiempo libre que tuve de reflexión personal, para leer un libro, para hablar por teléfono con mi familia, o para estar de ocioso en Facebook.

Los dejo amigos y familia, y les envío un abrazo muy fuerte. Espero poder entretenerlos con un artículo más pronto, pero por el momento espero que disfruten este. Espero que aunque no sea ramadán allá, siempre encuentren el momento para reflexionar y poner en perspectiva todas las bendiciones y abundancias de las que nuestra vida ha sido proveída, y pensemos que también nosotros podemos hacer nuestro ramadán. Nuestro ayuno y nuestro sacrificio por reconocer que muchas veces podemos vivir con mucho menos de lo que hemos recibido, aprovechando para agradecer a la vida por tanto.

Salam alecom.

Victor

ps. Un saludo a mis amigos Adríán